Hoy es domingo de pipiripingo
cogí mi caballo y me fui a pasear,
me encontré a tres ladrones
comiendo tres pichones,
les pedí una tajada
y no me quisieron dar,
cogí mi espada y los hice bailar.

Era tan delgada, tan delagada,
que se tragó una aceituna
y parecía que estaba embarazada.
Era una calle tan ancha, tan ancha,
que en lugar de pasos de cebra
tenía pasos de elefantes.
- ¡Camarero, he encontrado un pelo en la taza y no es mío!
- Demelo por favor, lo guardaremos por si viene alguien a reclamarlo.


